Recuperando el contacto con el mundo presencial
La tecnología ha transformado la forma en la que nos comunicamos. Apps, sitios web y redes sociales ya son una extremidad más de nuestro cuerpo humano. Están presentes en nuestra vida diaria, sin embargo, también han generado una dependencia extrema y por esa razón existen cada vez más usuarios que optan por la desconexión.
Se trata de encontrar el equilibrio en la Era de la multiconectividad ya que el excesivo apego a las herramientas informáticas puede generar problemas de salud físicos tales como el Síndrome Visual Informático, la apnea del WhatsApp, la pérdida de visión, ansiedad y problemas psicológicos de diversa índole.
La multitarea constante puede afectar a nuestra capacidad de concentración y a nuestro desarrollo intelectual. Al desconectaros digitalmente damos tiempo para la reflexión personal, impulsamos el tiempo de calidad, reducimos las distracciones y fomentamos una mayor conciencia con el presente.
Se trata de reconectar con tus emociones, mejorar tu salud física y tener más tiempo para tejer una nueva red de comunicación de calidad humana. El usuario deja de obsesionarse por su reputación online y establece otro enfoque respecto a la construcción de su nombre de marca ante el mundo.
¿Qué es la desconexión digital? Es la acción de desconectarse de dispositivos electrónicos e informáticos.
¿Cómo se práctica? Se logra desconectándose total o parcialmente de servicios y suscripciones, implica dejar de usar consolas, tablets, ordenadores, teléfonos móviles, apps, WhatsApp, etc…
¿Qué tipos de desconexión digital existen?
Desconexión parcial: Reducir el tiempo de conexión a Internet, eliminar el uso de apps innecesarias, poner un horario límite al chequeo de e-mails y WhatsApps, usar la red solo para tareas imprescindibles, utilizar el móvil solo para llamadas de voz.
Desconexión total: Consiste en una vuelta íntegra al mundo presencial dando de baja cualquier suscripción web. Implica el aislamiento total respecto a dispositivos, teléfonos móviles, apps y cualquier medio tecnológico. A esto también le llamamos Ley del Contacto Cero Tecnológico.
El uso responsable de la tecnología: El usuario establece límites, evita la sobreexposición y recupera el autocontrol perdido.
Priorización del bienestar: Se reduce el estrés y la ansiedad. El usuario deja de sentir la presión y descubre otras actividades más saludables. La ansiedad de reduce drásticamente fomentando la paz interior.
Nos brinda explorar nuevas formas de entretenimiento. En lugar de pasar horas navegando por las redes sociales, podemos dedicar ese tiempo practicar deportes, leer libros o hacer paseos por la naturaleza.
Decálogo de consejos
– Establece límites: Marca un horario de conexión y limita el uso de dispositivos electrónicos.
– Reduce las interacciones innecesarias en línea.
– Apaga el teléfono móvil durante ciertas franjas horarias del día.
– Limita el tiempo dedicado a chats y redes sociales.
– Conciencia del uso responsable de la tecnología
– La desconexión online promueve la formación en valores y el uso ético de la tecnología.


